sábado, 26 de noviembre de 2011

Hanna alguna vez vomitó en el piso del Mac

Hace unas semanas atrás estaba apoyando los codos en la mesa del Mac, conversando con un amigo al cual no veía desde hacía buen tiempo. Cuando de pronto apareció la persona que fue alguna vez lo más parecido a una esposa.
La sorpresa fue inmediata. Esta ciudad sí que es jodidamente pequeña. Ella iba con un chico alto y de aspecto algo infantil. Percibí sus intenciones cuando ella fingió mi ausencia.
El chico alto pidió dos hamburguesas con dos gaseosas. ¿Por qué ella no le insta a irse a otro lugar?, quizás el que deba irse soy yo. Le digo a mi amigo que mejor ya nos vamos.
Cuando de pronto mi sexto sentido me dice que algo interesante puede pasar. Mejor quedarse un par de minutos más. El universo se distorsiona cuando tengo esos presentimientos.  
El chico alto va con la bandeja, y al no darse cuenta por ir apresurado, choca con otra persona, derramando una de las gaseosas.
La hamburguesa debe haberle sabido amarga esa tarde.
-H.S.R-

2 comentarios:

SIN CALZÓN dijo...

Estoy visitando después de mil años a quienes otrora me visitaban. Y noto que la esencia siempre continúa, cada uno como que ya perfila sus propias murallas, sea en la prosa o en el verso. Y disculpa que te lo diga, pero me parece que antes escribías mejor que ahora. Supongo que debe ser la carrera, supongo que debe ser que los intereses se han desviado. De todos modos, continúa escribiendo, eso de cierto modo nos une. Un abrazo.

AZAÑA ORTEGA

Henry dijo...

Quizas tengas razón, Moíses. En verdad no defino aún mi estilo, y los deberes universitarios terminan copando mi tiempo y mi inspiración.
Saludos.