martes 21 de abril de 2009

Pequeñas coincidencias

Mientras voy en el Bus escucho música, o quizás repaso el Lexico. A veces me siento tan aburrido…
Estoy cerca de llegar a la Pamer; volteó y veo a través de la ventana una chica parada cerca a un restaurant. Ella lleva una mochila tan grande como su cerquillo y su estatura. Al parecer está dispuesta a cruzar la pista. La pierdo de vista.
Me han asignado un nuevo salón. Depende de los resultados obtenidos el día anterior. Son cinco salones. Me asignan al tercer salón, después de todo no me ha ido tan mal en las pruebas.
Me siento en alguna parte de ese amplio salón con cuatro ventiladores. No conozco a casi nadie, apenas he podido entablar una pequeña amistad con unas seis personas (de las cuales cuatro están en el aula que estoy). Me siento junto a Diego.
Entonces ella entra, la misma chica que vi cerca del restaurant. En mi semana y media no la había visto antes. Es alta, delgada, con lentes de montura negra.
Durante días la sigo viendo. Ella tiene un grupo de amigos muy extraños.
Hay algo que me llama la atención de ella. Tengo la ligera sospecha que la he visto en alguna otra parte, ¿De dónde?, quizás me equivocaba de persona.
La siguiente semana ella se sienta adelante mío, junto a un amigo.
Yo estoy detrás, conversando con Diego. Nos acaban de dar nuestros carnets. Él agarra mi carnet, lo mira.
--¿Te han golpeado antes de tomarte la foto? —me pregunta en tono de broma, después de mirar mi foto.
La chica de adelante escucha y se comienza a matar de risa, muy exageradamente.
--Tranquilízate —le digo.
Ella voltea, me mira y dice:
--Ok.
Cuando toca tutoría, el Tutor menciona a los cinco primeros puestos del salón, entre ellos, menciona a la chica de cerquillo.
Luego el tutor se dispone a entregar hojas personales de cada resultado. Yo me trago una gran bronca, pues aquella semana fue una de las más bajas, respecto a nivel del examen. Recibo mi hoja, y me siento.
La chica de cerquillo que estaba en quinto puesto del aula voltea y me pide mi hoja para observarla.
--Toma, pero no te burles de mi nota —Le digo.
--No, claro que no —replicó ella.
--Lo que pasa es que no estudie nada por las tareas que dejaron.
--oye, pero estas mejor que yo cuando comencé mi ciclo anterior.
Conversamos un rato. Es la primera vez que conversamos.
--¿Tu también vas a letras?, ¿no? —me pregunta ella.
--Exacto, a periodismo.
--Yo también.
--déjame adivinar, tu vas a periodismo.
Ella se sorprende, y luego de quedarse en silencio me pregunta:
--¿Tengo cara de periodista?
Me rio.
--voy para publicidad —aclara ella.
--Que chévere… ¿Qué tal si hacemos una apuesta?
--Ok, ¿Cuál?
--La próxima semana te voy a ganar en puntaje.
Ella sonríe.
--Está bien, pero un favorzote.
--¿Cuál?
--Préstame un lapicero negro… no traje.
Aun me queda en la mente que la conozco de algún otro lado, quizás sea solo mi imaginación. No se lo pregunto, me da corte. Pero cuando ella se quita los lentes, tengo todo más claro.
Al llegar a mi casa subo a la biblioteca y enciendo la laptop. Pongo su nombre en una conocida pagina web, y no me queda duda, no había sido mi imaginación, ya la había visto en otro lugar. Pequeñas coincidencias.

-Henry Sarmiento-

3 comentarios:

Gonzalo dijo...

Muy bueno el relato, como casi siempre. Solo tienes unos pequeños errores ortográficos, pero en fin, es lo que menos me importa a mi. Ah ahora tengo nuevo numero de telefono es el 3082840 y ya no tengo cel, se me perdio jejeje....

Henry dijo...

Los errores ortograficos son porque ya no escribo en mi queridisma compu (mi viejo le dio de baja), sino en una laptop con formato norteamericano, por lo cual el teclado carece "ñ", y el word no corrije en idioma espanol.No sabes el trabajo que me cuesta escribir "ñ", apretando varios botones.

Buenos, pronto hablamos senior Gonzalo.

Henry dijo...

ah, por cierto, ya habras deducido que me refiero a la chica del polo "Iux felatium", que te conte ese dia.